No recuerdo cuándo empecé a quererla. Ni siquiera recuerdo si me gustaba o no. Creo que no. Para mí, ella era una persona que era simple y sencillamente alguien más en el grupo, en Cristo Rey, en donde nos conocimos. Incluso llegaba a cagarme. Se me hacía demasiado ñoña, y no que no me gusten las ñoñas, simplemente ella era demasiado… intensa. Así la veía yo. Con Brackets, muy delgada, pequeña, casi imperceptible, así era ella para mí. Creo que hasta fea me parecía. Algo tenía, un no sé qué que me obligaba a sentirla una total x ante mí, a mi lado, ante Chess Master, ante el gran Jorge, el que siempre estaba ahí, uno de los más influyentes del grupo, y definitivamente, uno de los más reconocidos por la gente, a nivel social. Así fue el comienzo. Es más, ni siquiera sentía rencor hacia ella porque por su maldita culpa me regañaron en la Búsqueda XIII “porque no se integraba con los demás”, “porque se la pasaba con la hermana Yuli y no decía ni hacía nada más”. Ni siquiera eso hacía que volteara a verla. Para mí, podía irse al carajo con todo y sus pequeños desmadres, y, aunque ahí siempre estaba, la verdad es que nunca me interesó para hablarle siquiera.
Pero llegó la linguilis.
Corría enero de 1999, El papa Juan Pablo II visitaba por n ocasión México y bueh, habría que ir a verlo. Al fin, un grupo católico y de renombre como BAJ debería estar presente, máxime si en el autódromo de los Hermanos Rodríguez se reuniría S.S. con los jóvenes. El viaje fue feo, las condiciones extremas, eso sí que fue amar a Dios en tierra de ¿indios?, como quiera que sea, ahí, en ese viaje, ella salió al mundo. Ella era La Linguilis. la Linguilis, tan flaca ella, tan escondida, tan impersonal, pero tan presente desde ya tiempo por fin obtenía su presentación ante la sociedad en BAJ. Ante el círculo más alto del grupo, ante los demás. No recuerdo ya cómo fue, el chiste es que ponía castigos o cosas así y pegaba con un palo, eso en el camión ya de regreso para Morelia querida. lo importante no era eso, definitivamente, sino que al fin teníamos a alguien más dentro del círculo de confianza de BAJ, ahí nacía Laura, para el grupo.
Primeros contactos.
El primer contacto directo con ella fue exactamente ahí, en la venida del Papa. Me golpeó como castigo a no recuerdo qué falta, fue algo más bien simbólico, pero al fin y al cabo creo que esa fue la primera vez que nos dirigimos la palabra. Total, me dí cuenta que al final no era como yo la pensaba, como yo la imaginaba, como yo intuía que era: una más. Ella, aunque pequeña de edad (tendría unos 14), poseía una cualidad que es rara en las mujeres, y sobre todo, algo que todas poseen, pero muy muy pocas lo logran explotar al 100: piensa. Era inteligente, sin duda, y eso es algo que, en estos tiempos de moda y desmadre, se agradece. Se agradece conocer a alguien con quien uno pueda platicar y que al final de las cosas pueda uno congeniar y aprender: retroalimentarse, vamos. Pero no me interesó. En lo más mínimo, al fin y al cabo, mi corazón pertenecía a nadie, la guitarra, el ajedrez y el desmadre era lo que yo quería en esos tiempos.
Los XV.
Llegó marzo y con él también los quince años de Laura. Me invitó a su fiesta. Ni sé porqué, y es algo que, actualmente, sigo sin entender. Nos hablábamos, mas no nos llevábamos tan bien como para algo así: como sea, yo ni siquiera quería ir a la fiesta, no soy fiestero, quizá por agradecer el gesto, tal vez por no dejar pasar la ocasión o igual y por echarme unos tragos (bueno, a mis casi 17 el echar chupe era una novedad, algo que sólo hacían los más grandes…), quizá otro desmadre, pero al final fui a la fiesta. Salón Morelia. Todo color ¿perla? ¿moradito? No sé de colores, yo soy de esos de 16 colores, ni siquiera 256, mucho menos 32 bits xD, era un color muy especial y muy tranquilo, muy sereno. Tenía buen gusto la Linguilis, al fin y al cabo. Adornada con lilis también de un morado muy bajito, con Casa Blancas también muy bonitas, la fiesta se tornó interesante y hasta divertida. Recuerdo a la madre de ella dándole las palabras de “… tu padre hubiera querido estar aquí, tú lo sabes, etc. etc etc…”, el anuncio de que ya estaba presentada en sociedad, luego llegó el mariachi, en fin, una fiesta nutrida, que valió la pena pero que sobre todo me hizo ver que, bueh, en el fondo, con brackets y todo, tenía algo la muchacha. Salí de la fiesta, y a dormir.
Mis 17.
Para conmemorar el XVII natalicio del Excmo. y Rvdo. Chess Master, (a.k.a. Jorge, alias Sho), tuve a bien organizar un convite con las personas más allegadas a mí, amigos tanto de la prepa como del grupo, y la fiesta se puso buena. Valió la pena, ella fué, pero Osiris era en ese tiempo a pretendida por un servidor, algo tan loco que sigo sin entender el qué le ví, pero bueh, sólo tenía 17. La invité y fué. Sale, en evidencia, en una foto, de espaldas, pero seguro que es ella. Definitivo. Ya no era x, ya era La Linguilis, tenía un lugar y bueno, ella lo tomó.
La Búsqueda XV. El nombramiento.
En BAJ se hacían periódicamente retiros espirituales de evangelización, uno de los mejores aportes sociales del movimiento, a mi parecer, y se acercaba ya la Búsqueda en su versión XV. Anteriormente, en la XIV, había sido yo el Gloriosísimo y 5 veces Heroico IBM (IBM a traer esto, IBM a traer lo otro, alias mandadero, alias chacho, pues), y ella había estado en la comisión de Liturgia. Qué papel. Liturgia fue para ella como un trampolín que la catapultó hasta los primeros planos del grupo, en materia de trabajo y también en materia social: el trabajo que hizo ella en la Búsqueda es uno de los mejores ever. Y bueno, mi papel de IBM también fue destacado, siempre es bueno servir a los demás y era, además de todo, una comisión que me había gustado, aunque me costó algo de trabajo. Como sea, nuestros trabajos eran buenos, fueron sobresalientes, y un gran día de mayo llegaron los asesores generales del grupo, nos juntaron a ella y a mí y nos dijeron que estábamos designados para ser los flamantes Coordinadores Generales de la Búsqueda XV, a celebrarse a finales de julio. Qué chingón. Ahí fue el primer abrazo que nos dimos, bueh, quizá en algún intercambio o en navidad o en alguna dinámica, pero el primer abrazo entre sólo nosotros, fue ese. Aún lo recuerdo: Brincamos de gusto y de las ganas de saber que habíamos hecho las cosas bien. Que nuestro esfuerzo, por fin, había sido recompensado. Que ella, en sólo una Búsqueda (entró en la XIII como asisntente, Liturgia la XIV, Coordinación la XV) había demostrado que era para cosas grandes y no poquiterías. Y nos lanzaron al ruedo.
Búsqueda XV.
Los preparativos de la Búsqueda corrieron como agua: el tiempo parecía cortísimo, las cosas empezaban a salir bien y el empeño que poníamos juntos en la Búsqueda redituaba frutos diarios. No había día que no nos viéramos. En general, todos los días estábamos en contacto, que si ya entregaron el tema, que si el expositor, que si los guías, que si lo demás. Todos, absolutamente todos los detalles estaban bien cuidados, teníamos la mejor Búsqueda, los guías estaban integrados al 100, se excluyeron a varios de los clásicos por gente nueva y con ganas de trabajar, era complicado conjuntar las cosas pero mi conocimiento y su perfeccionismo hicieron la mancuerna perfecta para lograr que el equipo de trabajo diera su máximo. Una comida en la casa (que por cierto, aún tenemos qué hacer cuentas de las corundas y la crema) y varios detalles más hicieron que la gente se sintiera especial. Era un verdadero logro y daba status ser chico Guía de la XV. Eso ayudó bastante al ambiente, que fue mejorando día a día y que al final hacía que los Guías sintieran el cariño, la estima y sobre todo la confianza que se tenía en ellos. Sólo un detalle se nos escapaba (casi nada): Los asistentes. ¿A quién le daríamos el retiro, si no nos encargamos de conseguir a la gente? De eso nos dimos cuenta el jueves anterior al siguiente fin de semana, fecha del retiro. A una semana, pues. Pocos, casi nulos, los interesados a ir al retiro. La Búsqueda se caía, y se desbarataba entre nuestras manos. Pero Dios obró. Obró porque le pedimos que obrara. El domingo anterior a la Búsqueda, nos metimos juntos a las criptas, lloramos a más no poder, y le pedimos a Dios mismo que nos ayudara, que al final, el trabajo era para Él. Pocas veces he pedido con esa misma fe, con esas mismas ganas, con ese mismo convencimiento. Y yo sé que ella así lo hizo también. Desde el fondo del corazón salieron las ganas, la esperanza y la fe de hacer las cosas. Claro. Dios puso la materia prima: 72 asistentes estuvieron en la Búsqueda. Ya estaba todo listo.
Problemas Adentro.
Pero no todo podía ir bien, debería de haber algún problema o dificultad para que las cosas supieran distinto, tuvieran ese saborcito a reto. Y eso pasó. El sábado (los retiros eran viernes, sábado y domingo) tuvimos mucha presión, conflictos que al final explotaron y le menté la madre. Por primera y (hasta ahora) única vez en la vida, le dije que fuera a chingar a su madre. Que se chingara, pues. Se subió al dormitorio de las Guías, dicen que lloró, no la ví, yo estaba hecho un mar de lágrimas porque más de dos meses trabajando juntos habían hecho que la estimara de tal forma que ahora me dolía que esto hubiera pasado. No recuerdo bien el motivo, seguramente fue una pendejada, pero así fué. Ese día, ella me dolió. Al final de cuentas, la Búsqueda siguió, nos conjuntamos (gracias a Iván, asesor en ese momento), nos perdonamos y seguimos las cosas. Culminamos el domingo la que, a juicio de varios, fue la mejor Búsqueda de BAJ: La Búsqueda XV del Movimiento Buscando a Jesús. El pico del grupo. Y sí, yo también lo creo así.
El comienzo. El Porqué.
Pasó la bienvenida de los nuevos integrantes de BAJ, fue una ceremonia bonita, austera, tranquila, linda. Pasó el tiempo, lentamente, una semana se empezó a hacer mucho muy larga, eran vacaciones escolares pero al final de las cosas había algo que me indicaba que el tiempo estaba haciéndose mucho más largo, mucho más tedioso, que algo me faltaba. Días después, estábamos sentados en una banca del anexo de Cristo Rey, sin hacer nada, nos volteamos a ver y dijimos: ¿Y ahora? Ya no había mucho por hacer, ya no había nada por revisar, por emprender, por realizar. Habíamos sacado fuego, juntos éramos gasolina pura. Desde ese momento comprendí que, juntos, podíamos lograr lo que quisiéramos. Como lo quisiéramos, Cuando lo quisiéramos. El punch que teníamos era algo que, aún ahora, sigue. No se va, el complemento mejor a las cosas, ése éramos. Aunque no había amor aún.
Fue entonces que me di cuenta de que, estando con ella, el tiempo se iba mucho más rápido. Es cuando reaccioné y me enteré de que estábamos juntos, pero juntos porque queríamos estar, porque a base de trabajo y acercamiento, había nacido algo especial. Una amistad muy grande. Una amistad especial. Es ahí donde entiendo que la extraño, que me encanta estar con ella. Que, quizá, podría llegar a ser alguien interesante en mi vida.
Ahí fue el comienzo. El alfa de esta historia, de estas memorias de un amor. Y El Porqué de este blog.